El cierre de 2024 confirma la solidez del sector de la restauración organizada en España: las cadenas y grupos con más de cinco establecimientos crecieron un 8 % en facturación respecto al año anterior, según los datos del panel de consumo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Un resultado especialmente relevante dado el contexto de inflación persistente y la contención del consumo privado.

Las cadenas como motor del sector

El dato más significativo del informe es la divergencia entre el comportamiento de la restauración independiente y la organizada. Mientras el restaurante independiente mostró un crecimiento plano —con muchos cierres compensados por nuevas aperturas—, las cadenas con operativa centralizada y tecnología integrada crecieron a un ritmo muy superior a la media del sector.

Los factores que explican esta diferencia son múltiples:

  • Mayor capacidad de negociación con proveedores y plataformas de delivery, que permite contener el impacto del aumento de costes.
  • Gestión de precios y promociones centralizada, con capacidad de ajustar en tiempo real según el rendimiento de cada local.
  • Control de mermas y stock más preciso gracias a la integración entre POS y sistemas de gestión de cocina.
  • Datos de comportamiento del cliente acumulados que permiten personalizar la oferta y mejorar la fidelización.

La tecnología TPV como factor diferenciador

Entre los grupos que mejores resultados han obtenido, un denominador común es la inversión en sistemas de punto de venta integrados con el resto de la operación: delivery, stock, contabilidad y analítica. El TPV ha pasado de ser una herramienta de cobro a ser el núcleo de datos de toda la cadena de valor del negocio.

Los grupos que tienen visibilidad en tiempo real de lo que ocurre en cada local —ticket medio, producto más vendido, tiempo de servicio, merma— toman mejores decisiones y más rápido. Esa ventaja se acumula con el tiempo.

Perspectivas para 2025

Las previsiones del sector apuntan a una continuación del crecimiento, aunque a un ritmo más moderado. Los principales retos para 2025 serán la normalización de los costes laborales —con el impacto de las nuevas regulaciones salariales— y la presión competitiva en el delivery, donde los márgenes siguen siendo ajustados.

En este escenario, la eficiencia operativa y el control de datos se consolidan como las palancas de diferenciación más accesibles para cualquier grupo de restauración, independientemente de su tamaño.